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La corrupción es el ‘sistema operativo’ de Honduras: informe

Presidente hondureño Juan Orlando Hernández, foto Web.

Sábado 17 de junio 2017. (Por InSightCrime).

Presidente hondureño Juan Orlando Hernández

InSghtCrime.- Un nuevo estudio señala que la corrupción en Honduras no es apenas producto de la mala conducta de actores individuales, sino que abarca un sistema institucionalizado que sirve para beneficiar a un cerrado círculo de miembros de la élite, y reproduce otros sistemas corruptos que se han develado en Latinoamérica.

El informe del Carnegie Endowment for International Peace, titulado “Cuando la corrupción es el sistema operativo: el caso de Honduras”, pone de relieve cómo una combinación de factores históricos ha allanado el camino para la actual corrupción de la economía política en el país.

La autora del informe, Sarah Chayes, sostiene que “Honduras ofrece un ejemplo perfecto de redes transnacionales cleptocráticas entrecruzadas o ‘integradas'”

En otras palabras, poderosos intereses de negocios internacionales, además de organizaciones criminales con nexos transnacionales han corrompido las instituciones del gobierno en diferentes niveles, con poca resistencia de los funcionarios públicos, quienes también se han beneficiado de estos tejemanejes.

Como lo señaló InSight Crime en su serie investigativa sobre élites y crimen organizado en Honduras, la historia económica del país se diferencia de la de la mayoría de sus vecinos en el sentido de que “las élites económicas más poderosas han surgido de los sectores de servicios, banca, medios y telecomunicaciones”, más que de los sectores agrícola, dependiente de la tierra, e industrial.

Estas “élites transnacionales“, muchas veces descendientes de inmigrantes de Europa del Este o Medio Oriente, han usado sus relaciones comerciales internacionales, así como los sobornos para promover sus intereses económicos. De manera similar, tanto la élite “tradicional” dependiente de la tierra como la “élite burocrática”, consistente en su mayor parte de familias de militares y políticos regionales, han participado en la corrupción con el fin de mantener su estatus socioeconómico.

Chayes subraya que las tres “esferas” del sistema cleptocrático en Honduras: el sector público, el sector privado y elementos criminales, “mantienen un grado de autonomía, y muchas veces se ven alterados por rivalidades internas”. Pero en ocasiones, sus intereses coinciden y puede haber un grado de coordinación entre ellos.

Reiterando los hallazgos de la investigación de InSight Crime, el estudio señala que durante “la última década más o menos, los círculos de las élites de los sectores público y privado han ido estableciendo estrechas conexiones con las redes declaradamente criminales que manejan el negocio de los estupefacientes además de otros tipos de contrabando, como la trata de personas“.

Y aunque no son lo mismo, los sectores público y privado de la red cleptocrática están unidos por lo que Chayes llama un “pacto de élites” que perpetúa la corrupción

LeoNOTICIA