El USS Maine (ACR-1) fue un barco de la Armada de los Estados Unidos que se hundió por una explosión en el puerto de La Habana en febrero de 1898, contribuyendo así al estallido de la guerra hispanoamericana en abril, los periódicos estadounidenses, dedicados al periodismo amarillo para aumentar la circulación, afirmaron que los españoles fueron responsables de la destrucción del barco.

La frase «¡Recuerda el Maine! ¡Al diablo con España!» “Venguemos al Maine” se convirtió en un grito de guerra para la acción, aunque la explosión de Maine no fue una causa directa, sirvió como un catalizador que aceleró los eventos que condujeron a la guerra.

Varios historiadores afirman que se trató de una explosión autoprovocada.

La explosión del Maine fue el detonante de la guerra entre España y Estados Unidos, desde 1895 se libraba en Cuba una sangrienta guerra entre las autoridades españolas y el movimiento independentista cubano, y a nadie se le escapaba que Estados Unidos estaba al borde de intervenir militarmente. Según los reportes, el balance de bajas fue de un total de 354 hombres de dotación, hubo 266 fallecidos y más de 20 heridos.

Maine fue enviado al puerto de La Habana para proteger los intereses estadounidenses durante la Guerra de Independencia de Cuba, en 1898, una junta de investigación de la Marina de los EE. UU. Dictaminó que el barco había sido hundido por una explosión externa de una mina, sin embargo, algunos oficiales de la Marina de los EE. UU. No estuvieron de acuerdo con la junta, lo que sugiere que las revistas del barco habían sido encendidas por un incendio espontáneo en un búnker de carbón. El carbón utilizado en Maine era bituminoso, que es conocido por liberar la lluvia de fuego, una mezcla de gases compuesta principalmente de metano inflamable que es propenso a explosiones espontáneas, una investigación realizada por el almirante Hyman Rickover en 1974 coincidió con la hipótesis del fuego de carbón. La causa de su hundimiento sigue siendo un tema de debate historico.

El 7 de diciembre de 1896 el presidente de EE.UU. Grover Cleveland dejó claro ante el Congreso de su país, el rechazo a reconocer la independencia o la beligerancia cubana, considerando a la República de Cuba como un gobierno en el papel; pronunciándose por darle solución a una guerra que destruía la riqueza, y centró su interés en buscar la paz mediante el establecimiento de un gobierno autónomo, al mismo tiempo que sugería la idea de comprar la Isla. Ese mismo día caía en combate uno de los principales líderes cubanos, Antonio Maceo, lo que llevó a pensar a los dirigentes españoles que el vigor combativo de las fuerzas cubanas decaería, sobre todo en las masas negras que componían el ejército mambí.

En 1897, el general Máximo Gómez, de origen dominicano escribió una carta al general Carrillo donde negaba rotundamente una posible autonomía de Cuba sin su independencia absoluta, mientras que aceptaba a Estados Unidos como árbitro en el negocio de una posible compra de Cuba por parte de los cubanos, siempre y cuando la soberanía de la isla y su independencia no sufriera menoscabo.

En términos generales, el desastre tenía dos posibles explicaciones: que la destrucción del buque se había producido por accidente o por un acto premeditado, si se trataba de un accidente, el prestigio del comandante, y por ende el de la armada estadounidense, quedaba en entredicho, si fue un acto premeditado por tripulantes, el comandante Charles D. Sigsbee continuaba siendo responsable, pero si el acto había sido realizado por agentes del gobierno español, o por cubanos partidarios de la intervención, la culpa era de España, responsable de la seguridad del buque, que se encontraba legalmente en puerto y, por tanto, la explosión podía convertirse en un pretexto para la intervención y que finalmente dio inicio de la guerra.

Cf. National Geographic History, Wikipedia, Granma, The New York Times.

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