Washington 10 ABR 2019 – 09:59 CEST

Impaciente por detener el flujo migratorio en la frontera con México, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, carga contra la cúpula de las agencias responsables. El fracaso de su política migratoria ya se ha llevado por delante a la secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen, y también al jefe del Servicio Secreto, Randolph Alles. Y se esperan más salidas.

Un récord del que no presume Donald Trump es el de liderar una Administración con la mayor tasa de rotación de personal en décadas.

El desmantelamiento de la cúpula del Departamento de Seguridad Nacional iniciado la semana pasada ha marcado un nuevo hito y se desencadenó con la sorpresiva renuncia de Kirstjen Nielsen como secretaria de Seguridad Interior. La experta en ciberseguridad no tenía la intención de dimitir, pero Trump la habría forzado a hacerlo, según medios estadounidenses.

Con la resaca aún fresca de la noticia, el pasado lunes la Casa Blanca anunció la destitución Randolph Alles, responsable del Servicio Secreto.

Las salidas llegaron apenas unos días después de que el mandatario diera marcha atrás en el nombramiento de Ronald Vitiello como jefe de la policía de inmigración de EE UU (ICE, por sus siglas en inglés), argumentando que busca a alguien “más duro” que este veterano de la Patrulla Fronteriza.

Además, la lista de bajas no parece estar cerrada. Según han revelado funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) a The Washington Post, se espera que pronto se marchen también el director de los Servicios de Ciudadaní

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