El presidente Trump ha prometido que las escuelas de la nación deberán reabrirse para el semestre de otoño, con amenazas con cortar fondos a escuelas, pero ni él ni su administración han detallado un plan para hacerlo de forma segura, publica el Washington Post.

Trump se ha jactado de que Estados Unidos lidera el mundo en pruebas de Coronavirus, sin embargo, se ha negado a producir un plan nacional de pruebas y en muchas comunidades las pruebas pueden tardar una semana o más en procesarse, haciendo que sus resultados sean aún inútiles para frenar la propagación.

Con el número de casos que se apoderan de costa a costa y el temor a brotes adicionales este otoño e invierno, el plan más claramente articulado de Trump para poner fin a la pandemia COVID-19 es predecir que el virus “simplemente desaparecerá” y a depositar confianza en que una vacuna estará lista “muy, muy pronto“.

Mientras que la mayoría de los países desarrollados han logrado controlar la crisis del Coronavirus, Estados Unidos bajo Trump continúa fuera de control, según expertos en salud pública, con 3,3 millones de estadounidenses infectados y más de 133.000 muertos.

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