Por Anthony Franco .- Elpoderbanilejo.com

Nuestra sociedad ha estado sumergida en la más tenebrosa desesperanza; Escándalos de corrupción e impunidad, violencia, criminalidad, narcotráfico, deficiencias en los sistemas de educación y salud. Pero, lo más cruel y frustrante es que cuando se acercaban los comicios electorales, esos que se burlaban de los más desposeídos despilfarrando los  recursos del Estado, sobrevaluando las obras, dándose los lujos más exóticos, exhibiendo los más modernos vehículos del mercado, iban a los barrios y se acercaban a los desvalidos, a los hambrientos, a los carentes de oportunidades, a aquellos que sueñan con una mejor calidad de vida, con el propósito de “Violarles el oído“.  

Usted sabe, señor presidente, que gastaron hasta más no poder para continuar gobernando esta nación sufrida. Nos llenaron las calles de vallas, saturaron los programas de radio y televisión, los periódicos de circulación nacional solo destacaban esas campañas publicitarias y nos bombardearon las redes sociales. 

Estimado señor presidente Luis Abinader, es de su conocimiento, que el afán de ellos era quedarse a como dé lugar, filosofando en el pensamiento maquiavélico de que “El fin justifica los medios”, llegando incluso, a querer controlar el órgano establecido por nuestra Constitución, para ser arbitro de las elecciones. 

En medio de esos intentos que ellos hicieron, de todo el dinero que gastaron en publicidad y en una campaña de “solidaridad “para ayudar al pueblo dominicano en este proceso de pandemia, hubo un gran remanente de buenos y verdaderos dominicanos, comprometidos con la patria de Duarte, Sánchez y Mella, que revivimos aquellos sentimientos patrióticos que están por encima de cualquier cosa, que nos levantamos y decidimos votar por usted.

Señor presidente, usted promovió un cambio, una trasformación integral en el pueblo dominicano. Sentimos que usted nos habló con el corazón.

Sabemos que usted  tiene muchísimos retos, que existen presiones, que buscan ridiculizar sus funciones, que su gobierno sea un total fracaso. No obstante, honorable señor presidente de la República ¡Confíe en Dios!  La biblia dice que los que miran a Dios, son alumbrados y jamás serán avergonzados. 

El pueblo está atento, señor presidente. Pero sobre todo, nosotros los jóvenes hemos decidido confiar en usted, es esa razón por la que lo elegimos. Por favor, no nos falle, por favor, no nos decepcione. ¡Hágalo bien, presidente!

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