Santo Domingo. – Luego de la pandemia del Coronavirus o Covid-19, el uso el de mascarillas se ha vuelto mandatorio en casi todos los países y ciudades del mundo, la República Dominicana no es excepción, pero el uso prolongado de las mismas ha generado varias cuestionantes.

Japón usa mascarillas mucho antes del brote mundial del Covid-19, debido a reacción alérgica denominada kafunsho (花粉症). Muchos afirman que el primer brote de esta alergia se dio en 1994, pero hay registros de 1964 y aún años anteriores. Los síntomas son estornudos incesantes, y ojos irritados.

Otro de los usos (en Japón y países de Asia) que se le da a las mascarillas (o barbijos) es cuando los vientos provenientes de China acarrean el conocido “polvo amarillo“, o “polvo asiático”. Esta tormenta de arena afecta no sólo a Japón sino también a los demás países que se ubican al Este de China.

Volviendo a la cuestión de si el uso prolongado de mascarillas, correr o hacer ejercicios causa daños a la salud hemos encontrado que, ni la Organización Mundial de la Salud (OMS), ni el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC), ni ninguna organización regional reconocida ha indicado que su uso regular o prolongado causa efectos negativos a la salud.

Varios medios a nivel mundial han hecho su tarea y todos han determinado que mucha falsa informacion y noticias falsas han rodado por las redes y medios ?informativos’, entre ellos WUSA90, o el The Washington Post quien en sus investigaciones con expertos científicos que tales advertencias o especulaciones son un total mito.

Afirmaciones engañosas hacen que las máscaras faciales parezcan peligrosas, nuestro equipo de de verificación (informaciones) descubrió que no hay evidencias de que el uso de máscaras faciales puedan conducir a una intoxicación por dióxido de carbono.

Una imagen viral titulada: “Máscaras y toxicidad por dióxido de carbono“, que apareció en múltiples plataformas de medios sociales, decía que las máscaras podrían ‘atrapar’ dióxido de carbono exhalado y hacer que lo respiremos de nuevo, afirmó que este proceso podría conducir a la intoxicación por CO2 o intoxicación que, a su vez, podría causar problemas respiratorios, espasmos musculares, pérdida de la conciencia y más. Totalmente falso.

Esos investigaciones o trabajos no se refieren al uso de máscaras, hablan de los posibles efectos si trabajadores están expuestos al CO2 y de los peligros en el lugar de trabajo.

Las máscaras de entrenamiento (deportes extremos) de elevación que pretenden crear un entorno hipóxico están diseñadas para restringir intencionalmente la cantidad de oxígeno en el aire que el individuo inhala, muchos de ellos vienen con una válvula ajustable que permite aumentar y disminuir el nivel de oxígeno.

Con el tiempo, los deportistas pueden entrenarse a sí mismos para realizar con niveles más bajos de saturación de oxígeno, y así aumentar su eficiencia de oxígeno.

Este, de ninguna manera es el caso con los tipos de revestimientos faciales que se están usando para combatir la propagación del Coronavirus. “Cuando usa una máscara de tela, telas tipo ‘buff’, o pañuelos, el corredor no está cambiando la saturación del oxígeno del aire que respira, sino simplemente respirando menos de ese aire“, explica Timothy Lyman, entrenador personal certificado y director de programas de entrenamiento en Fleet Feet Pittsburgh. “La cantidad de aire que entra en los pulmones todavía se compone de la misma proporción de oxígeno, simplemente no hay tanto como el atleta está acostumbrado.”, Runnersworld.

Conclusión, Linsey Marr, profesora de Virginia Tech que estudia cómo los virus viajan por el aire, dijo a The Post que los corredores deben tratar de mantener siempre al menos 10 pies entre ellos y otros corredores o caminantes, si no más.

Seis pies no es un límite ‘mágico’ más allá del cual no hay riesgo“, dijo Marr por teléfono. “Cuanto más lejos estés, mejor.

La Organización Mundial de la Salud informó que el virus que causa la Covid-19 puede propagarse cuando una persona infectada tose o estornuda, enviando micro gotas al aire que eventualmente caen al suelo, pero un número creciente de estudios sugieren que las partículas más pequeñas que contienen el virus pueden permanecer suspendidas en el aire y en ciertos ambientes, hasta viajar más lejos que de seis pies.

La investigación es aún parte del debate científico más amplio sobre cómo el Coronavirus puede propagarse de persona a persona.

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