Santo Domingo. – Quien les escribe no tiene, ni pretende ser economista, pero la la ley de Gastos Públicos No. 506-19, la Contribución Económica del Estado a los partidos, agrupaciones y movimientos políticos reconocidos, osea dinero de nuestros impuestos para pagar nuestra muy cara democracia, es un tremendo absurdo y luego del crecimiento económico mostrado orgullosamente en los últimos años.

Personalmente entiendo y acepto que fondos públicos contribuyan con el soporte de partidos políticos, luego de salir de un Gobierno totalitario, dictadura o de una profundísima recesión económica, pero sacrificar por décadas durante cada año al contribuyente, contribución DOBLE en años electorales, es mucho más que abuso.

Esto sumado a los privilegios con que cuentan nuestros congresistas, nos hace un pueblo tolerante o ‘pendejo’. Dos exoneraciones abiertas por período, cuotas tan absurdas como cuotas de rd$50 o rd$100 mil pesos por congresistas para ‘habichuelas con dulces‘, etc.

Reitero, no soy economista, ni haré un informe financiero, sólo trataré de generar en mis (pocos) lectores, inquietud y cuestionamiento.

¿Cómo se financian los partidos políticos?
Depende del país, pero existen tres sistemas fundamentales (básicos): el basado en aportaciones privadas, el que se nutre únicamente de recursos económicos públicos de los impuestos del ciudadano y el mixto, que combina ambas fuentes de ingresos, ¿Adivinen? nosotros contamos con el mixto.

Contribución Económica del Estado a los partidos, agrupaciones y movimientos políticos reconocidos.

“En tal sentido, la JCE estableció en el referido Reglamento que, de conformidad con la Ley de Gastos Públicos No. 506-19, la Contribución Económica del Estado a los partidos, agrupaciones y movimientos políticos reconocidos, asciende para el año 2020 a RD$3,013,903,594.00), de cuyo valor se beneficiarán aquellos partidos políticos que participaron en las pasadas elecciones ordinarias que fueron celebradas el día 15 de mayo del año 2016”, Junta Central Electoral.

Todos, absolutamente todos lo Dominicanos estamos de acuerdo y hemos asumido los sacrificios de una economía y forma de vivir golpeada hasta no más por una pandemia global, voy más lejos, la mayoría estaríamos de acuerdo en lo necesario de una Reforma (pacto) Fiscal, pero jamás, jamás sin una previa revisión quirúrgica a los grandes privilegios de congresistas, clase empresarial ‘variopinta’, transportistas, hoteleros, etc.

Todo lo anterior a los Dominicanos en el exterior, quienes demostraron tener las agallas suficientes para pelear y reclamar su Sagrado derecho al voto, dejando en mi admiración, reconocimiento y agradecimiento; ‘Viven con su cabeza allá y su corazón’ aquí y por quienes su patria no demuestra la más mínima consideración.

Me adelanto a especular que ya es tiempo de que estrenemos el (mutilado) recurso de la Consulta Popular, ¡Ya es hora!

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