Santo Domingo. – Somos la nación que nombró sus grandes avenidas en honor a figuras extranjeras, algunos de ellos golpistas, esclavistas confesos.

Somos la nación que honra a verdugos, víctimas y victimarios ‘juntitos’ en una clara ofensa a seguidores de ambas figuras, “Que vergüenza, colocan al doctor al lado de esos comunistas revoltosos“, por el otro lado “Es una ofensa al heroísmo de jóvenes patriotas“.

Estación del Metro UASD.

Somos la nación que atesoró y guardó en el Panteón de Héroes Nacionales los restos de un traidor al concepto nacional llamado Pedro Santana, justo al frente de los restos mortales de la heroína María Trinidad Sánchez, a quien él mismo ordenó fusilar mediante consejo de guerra, el 27 de febrero de 1845, justo al conmemorarse el primer aniversario de la Independencia Nacional por “traición  a la patria“, el mismo Pedro Santana que persiguió hasta el exterminio total y ordenó también fusilamiento de Sánchez y Andrés Sánchez, tía y hermano respectivamente del patricio Francisco del Rosario Sánchez, y a José del Carmen Figueroa, acusados todos de conspirar contra el gobierno dominicano.

Somos la nación que honra a los traidores.

Panteón de Héroes Nacionales.

Que sentimiento agitará hoy el alma de María Trinidad Sánchez, al ver llegar a este osario consagrado a los inmortales de la patria, al ver llegar al hombre que sin ápice de piedad, desgarró sobre su pecho la bandera nacional“, J Balaguer.

Somos la nación que aún exalta ese mismo Pedro Santana, que montó un caballo junto a los invasores, desenvainó su espada y marchó a muerte contra los héroes Restauradores, del llamado Grito de Capotillo del 16 de agosto del 1863 en la provincia de Dajabón, encabezado por Santiago Rodríguez y 14 hombres más, Luperón le tocó tomar iniciativas en Moca y La Vega valiéndose de su rango de general.

Somos la nación que olvidó a Juan Pablo Duarte, quien vivió (alrededor de 20 años) y murió rodeado de la más dolorosa soledad en suelo extranjero, la misma nación que ignoró los avisos de Venezuela de demoler la casa donde vivió el Patricio, si a la república Dominicana no le era de interés histórico.

Somos la misma nación que tardó y repatrió sus restos ocho años después.

Somos la misma nación que olvidó los restos de la hermana, heroína y luchadora, entregada a la causa patriótica por la república, Rosa Duarte, quien también sufrió la persecución de Pedro Santana y también expulsada del territorio nacional junto a su familia, se refugió en Venezuela, donde finalmente murió, también olvidada en el destierro. 

Sus restos siguen extraviados, olvidados en algún cementerio de Venezuela y hoy recién 2020, finalmente la honraremos con un Cenotafio en el Panteón de los Héroes nacionales.

Seguimos siendo la nación que cada 27 de febrero sacamos nuestras banderas tricolor, la tendemos al sol, como la ‘ropita’ recién lavada y que orgullosos luciremos.

Contribución a partidos políticos 2020.

Somos la nación que recuerda sus hijos en tierras ajenas cada cuatro años, la nación del sobre abultado cuerpo consular, la nación que paga maniquíes diputados al Parlacen, la nación sostenemos los partidos políticos más caros de la región, de uno de los congresos más caros del planeta, la que sus ciudadanos costean los más abusivos, molestosos y absurdos beneficios, desde ‘barrilitos‘, hasta habichuelas con dulces.

Somos una mariposa herida.

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