A finales de abril, sólo 254 muertes fueron atribuidas al COVID-19 en Haití en el transcurso de toda la pandemia.

Bioethics. – La nación caribeña, famosa por luchar contra todas las enfermedades infecciosas, tiene una tasa de mortalidad de COVID-19 de sólo 22 por millón, en los Estados Unidos, la tasa de mortalidad de COVID-19 es de 1.800 por millón, y en algunas partes de Europa, la tasa de mortalidad se acerca a las 3.000 muertes por millón.

El ‘éxito’ de Haití no se debe a una intervención innovadora contra el virus donde la mayoría de la gente ha renunciado a usar mascarillas, ni respetar el distanciamiento en público, los autobuses y los mercados se mantienen llenos de gente y hasta la fecha de este articulo, Haití aún no ha administrado una sola vacuna contra COVID-19.

El Dr. Jean “Bill” Pape, prominente médico haitiano, investigador, miembro de la Comisión Nacional del Sida, Comisión Nacional del Banco de Sangre de la Cruz Roja, miembro del Instituto de Medicina en Haití cree que una combinación de varios factores extraños que han mantenido la tasa de mortalidad tan baja.


Pape, médico haitiano de 74 años, se desempeñó como copresidente de una Comisión Nacional de Haití para hacer frente al COVID-19, liderando los esfuerzos del país para hacer frente a la crisis, pero la comisión se disolvió a principios de este año.

La razón porque tenemos muy, muy pocos casos de COVID es compleja“, dice Pape, la agencia local de salud, conocida como GHESKIO, cerró sus unidades de COVID-19 el otoño pasado debido a la falta de pacientes.

En junio pasado, el país de 11 millones de habitantes se vio afectado por una ola significativa de infecciones, salas hospitalarias llenas de pacientes con COVID-19 y en ese momento, el país sólo tenía dos lugares que podían realiza pruebas del virus, por lo que se desconoce el número real de infecciones.

Ahora, las pruebas están mucho más disponibles, pero Pape dice que se detectan muy pocos casos cada día, “A veces son dos, a veces cero, a veces son 20 casos“, dice, “Pero no estamos viendo una segunda ola, como habíamos pensado que ocurriría“.

Pape dice que el país ha vuelto a la forma de vida de la era prepandémica, las escuelas están abiertas, miles de personas abarrotaron la costa norte de Port-de-Paix para el Carnaval de febrero, “La mayoría de la gente no usa mascarillas”, dice.

No sólo se han reabierto los mercados al aire libre, si no que nunca estuvieron completamente cerrados, trabajar desde casa es un lujo que la mayoría de los haitianos no pueden permitirse, como el país más pobre del hemisferio occidental, los haitianos ganan en promedio menos de 2.000 dólares al año, según la ONU y la mayoría, dice Pape, han vuelto al trabajo de forma normal.

Si no trabajan, no comen, sus familias no come“, dijo, la preocupación por la pandemia es tan mínima que el pasado mes de abril, cuando el programa COVAX, dirigido por la Organización Mundial de la Salud, ofreció a Haití un cargamento de vacunas AstraZeneca COVID-19, el gobierno lo rechazó.

La Dra. Jacqueline Gautier, Directora Nacional de Salud de NPH/Haití responsable del Hospital Infantil St. Damien, quien forma parte del grupo asesor técnico nacional sobre vacunación COVID-19, dice que los haitianos comunes y corrientes y la gente de la comunidad médica han escuchado reportes de efectos secundarios raros, algunos graves de la vacuna AstraZeneca en Europa, lo que ha generado desconfianza y poco interés, ni no tienen prisa por vacunarse.


Debido a que Covid nunca nos impactó tanto“, dice, “la gente piensa que ponerse la vacuna no vale la pena en realidad“.

“La pandemia puede haber tenido menos impacto en Haití”, dice, “porque es un país joven, la edad promedio es de 23 años, las infecciones por COVID-19 tienden a ser menos graves en las personas más jóvenes, también es posible que un número significativo de personas fueron infectadas por el virus el verano pasado, no mostraron síntomas y aumentaron la inmunidad“.

También las casas tienden a estar abiertas con mucha ventilación y el flujo de aire puede sacar el patógeno más fácilmente, cualquiera que sea la razón“, dijo.

La Doctora Gautier, continúa, “el Covid-19 no una preocupación diaria para la mayoría de los haitianos y hay muchos otros problemas importantes que enfrenta el país“, dice, “Así que la gente no ve el Covid como uno de nuestros mayores problemas importantes como otros países, ¿ quién puede culparlos?“.

Los problemas diarios a los que se enfrenta Haití son muchos, hay pobreza, inestabilidad política, fluctuaciones salvajes en el valor de la moneda local, la corrupción, bandas armadas, y ahora los secuestros“, exclama Gautier, “son realmente el gran problema que enfrenta el país”.

Gautier dice estaba bastante segura de que Haití había esquivado al COVID-19, pero luego de ver la catastrófica ola del COVID-19 en la India, llegando después de un lapso de tiempo en el que parecía que el país se había salvado de lo peor del virus, ahora le preocupa que una oleada mortal también pueda afectar en el futuro a Haití.
No lo sabemos“, dice, “esa enfermedad está llena de sorpresas“.

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