Universidad Johns Hopkins.CAP-HAITIEN, HAITÍ – Haití tiene una de las tasas de mortalidad más bajas de COVID-19 en el mundo, y los científicos siguen desconcertados sobre del porqué.

La mayoría de las personas se han negado a usar máscaras, o no creen que el virus sea real, las grandes multitudes, bailes y música continúan en Cap-Haitien.

Los lugareños llaman O-Cap, una de las más grandes y atractivas del país para adultos y jóvenes.

La gente se saluda dándose las manos, no respetan distanciamiento social y los restaurantes no requieren el uso de mascarillas.

Al inicio, después de conocerse la propagación inicial del virus, el presidente haitiano Jovenel Moise dijo, “Algunas decisiones fueron tomadas temprano, decidimos cerrar completamente el país sólo durante cuatro meses“, pero los científicos insisten que ni siquiera eso explica las asombrosamente bajas tasas de mortalidad por COVID-19 de Haití.

Han habido 260 muertes y 13149 infecciones de los aproximadamente 11 millones de personas que habitan en Haití, según los últimos datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins.

Alguno temen las peores predicciones para Haití, como una segunda ola como en la India, sumida en una crisis de COVID-19 que está matando a un centenar de personas por hora, y un débil sistema de salud que se está derrumbando.

El dramáticamente bajo recuento de Covid y la tasa de mortalidad de Haití pueden ser una combinación del pobre mantenimiento de registros del gobierno y no suficientes sitios de pruebas, pero Moise dijo que hay una relación que los haitianos tienen con la naturaleza que los protege del Coronavirus y una planta que produce cierto té que está hecho con raíz de jengibre.

La administración de Moise se perdió de la primera ronda de casi un millón de vacunas gratuitas de AstraZenca hace varios meses, pero Moise dijo que incluso si su país las acepta, no puede obligar a la gente a vacunarse.

Aunque el presidente lleva mascarilla, es un imán para las grandes multitudes de personas que se reúnen de pie, juntos uno al lado del otro y sin protección contra el COVID-19.

Y si el proverbio haitiano es realmente cierto, que detrás de cada montaña hay otra montaña, o detrás de un problema hay otro problema, entonces Haití podría no haberse salvado después de todo de lo peor del virus.

los científicos dicen sentirse muy temerosos.

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