La tarde huele a zafra, el viento se acomoda sobre las hojas secas con su lengua invisible de calor y verano, los vagones esperan, los bueyes se impacientan, un golpe a ras de suelo, otro golpe en el aire, el filo de la mocha y el bracero van tirando la caña y amontonando carga.

A lo lejos, el tren sobre los rieles con su agudo silbato, llevándose en el vientre las mieles y el azúcar que van a los mercados, a las cuentas del Jefe, sus ingenios y sus cañaverales.

Allá en el sur lejano rodeado de pobreza, tras de las alambradas y los guardias armados, en un extenso campo de pencas azuladas, la tierra oculta en su raíz profunda la identidad de prisioneros muertos, apresados en campos y ciudades por órdenes del Jefe…. en nombre de la Patria.

En la Hacienda cercada, el pasto y el estiércol de dinosaurios pardos, la caoba, el roble, el ébano, la palma, el aire que respiran los niños en la granja, son propiedad del Jefe…. en nombre de la Patria.

La fábrica y los sacos de cabuya y de sangre, el torno, el obrero, las calderas, las turbias fumarolas, las pieles, los metales, el oro, los ríos y la arena, los aviones, los barcos, los tanques, los soldados, son propiedad del Jefe…. en nombre de la Patria.

La música, el arte, la palabra, el acuerdo, el Concordato, la dama, la mirada, el aplauso, las crónicas que escriben farsantes y adulones, son grandes titulares que la prensa recoge, para gloria del Jefe …. en nombre de la Patria.

La brida y el caballo, el séquito y la pompa, el SIM, los agentes secretos, la radio y los escarabajos, el 9, La 40, La Victoria, las cárceles ocultas, las celdas solitarias que encierran las ideas, la terrible mordaza, son órdenes del Jefe …. en nombre de la Patria.

Los desaparecidos, el exilio obligado, los que no regresaron, la muerte del amigo, las casas vigiladas por el terror y el miedo, las órdenes precisas, con el puño de hierro, la voluntad del Jefe …. en nombre de la Patria.

La sangre de los Héroes, las Hermanas caídas, las torturas, la Silla, el golpe, los bastones, los perros, las orgías, la servidumbre humana, la siniestra mirada, el bicornio y el rostro mostrando su plumaje, al paso de la tropa y el poder de las armas.

La Era de Trujillo, la Era de la infamia, es la trágica historia de la opresión y el dolo sobre la vida libre de los dominicanos, un oscuro capítulo que se quedó en el tiempo y ensombreció la Patria con crespones de luto por más de 30 años.-

FREDDY TERRERO MELO (TITIN), mayo 2021.

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