Una variante Gamma, nos regresaría al inicio de la pandemia.

OMS, CDC, EMA. Todos los virus, incluido el SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, cambian con el tiempo, la mayoría de los cambios tienen poco o ningún impacto en las propiedades del virus, sin embargo, algunos cambios pueden afectar las propiedades del virus, como la facilidad con que se propaga, la gravedad asociada de la enfermedad o el rendimiento de vacunas, medicamentos terapéuticos, herramientas de diagnóstico u otras medidas sociales y de salud pública.

Las variantes son el resultado del desarrollo de las capas o mutaciones y resistencias de un virus a las defensas o de las mismas vacunas, se desarrollan en diferentes regiones del planeta, de ahí los nombres populares de variante India, Brasileña, Inglesa, Ect.

La OMS (Organización Mundial de la Salud), en colaboración con asociados, redes de expertos, autoridades nacionales, instituciones e investigadores, ha estado supervisando y evaluando la evolución del SARS-CoV-2 desde enero de 2020, a finales de 2020, la aparición de variantes que representaban un mayor riesgo para la salud pública mundial impulsó la caracterización de variantes específicas de interés (VOI) y variantes de preocupación (COV), Variante de alta consecuencia (VAC) con el fin de priorizar el seguimiento y la investigación mundiales y, en última instancia, informar la respuesta en curso a la pandemia de COVID-19.

La OMS y sus redes internacionales de expertos están vigilando los cambios en el virus para que, si se identifican mutaciones significativas, podamos informar a los países y al público sobre cualquier cambio necesario para reaccionar a la variante y prevenir su propagación, a nivel mundial, se han establecido y se están reforzando sistemas para detectar “señales” de posibles VDI o COV y evaluarlas en función del riesgo que supone para la salud pública mundial. Las autoridades nacionales pueden optar por designar otras variantes de interés/preocupación local.

Consorcio de Científicos Internacionales, encargados de secuenciar virus, los sistemas de nomenclatura establecidos para nombrar y rastrear los linajes genéticos del SARS-CoV-2 son GISAID, Nextstrain y Pango son y seguirán siendo de uso por los científicos y en la investigación científica, para ayudar con las discusiones públicas de variantes.

Para ayudar en los debates públicos sobre las variantes, la OMS convocó al grupo de científicos del Grupo de Trabajo sobre evolución de los virus, la red de laboratorios de referencia covid-19 de la OMS, representantes de GISAID, Nextstrain, Pango y otros expertos en nomenclatura virológica, microbiana y comunicación de varios países y organismos para que consideraran etiquetas fáciles de pronunciar y no estigmatizantes para voi y cov.

En la actualidad, este grupo de expertos convocado por la OMS ha recomendado el uso de letras etiquetadas con letras del alfabeto griego, es decir, alfa, beta, gamma, que será más fácil y práctico de debatir por audiencias no científicas, estas son B.1.1.7 (Alfa), B.1.351 (Beta), B.1.617.2 (Delta), y P.1 (Gamma).

Variantes de Interés
Un aislado del SARS-CoV-2 es una variante de interés (VOI) si, en comparación con un aislado de referencia, su genoma tiene mutaciones con implicaciones fenotípicas establecidas o sospechadas y ya sea: Que se ha identificado que causa transmisión comunitaria/múltiples casos/conglomerados de COVID-19, o se ha detectado en múltiples países; o de lo contrario, la OMS considera que es un VOI en consulta con el Grupo de Trabajo de evolución del virus del SARS-CoV-2 de la OMS.

Variante de preocupación
Una variante para la que ya hay evidencia de un aumento en la transmisibilidad, es una condición de la enfermedad más grave (por ejemplo, aumento de las hospitalizaciones o muertes), una reducción significativa en la neutralización por anticuerpos generados durante la infección o la vacunación previa, menor efectividad de los tratamientos o vacunas, o fallas en la detección de diagnósticos.

Las variantes Delta y Delta Plus son Variante de preocupación.

Las Variantes de preocupación pueden requerir una o más medidas adecuadas de salud pública, como la notificación a la OMS con adiciones al Reglamento Sanitario Internacional, en función de las características de este tipo de variantes, consideraciones adicionales podrían incluir el desarrollo de nuevos diagnósticos o la modificación de vacunas o tratamientos.

Variante de alta consecuencia
Una variante de alta consecuencia tiene evidencias claras de que las medidas de prevención o las contramedidas médicas (MCM) han reducido significativamente la eficacia en relación con las variantes que circulaban anteriormente.

Una Variante de alta consecuencia es generalmente resistente a cualquier vacuna y en el caso de SARS-CoV-2, nos regresaría al mismo inicio de la pandemia.

Las estrategias y medidas actuales recomendadas por la OMS siguen luchando contra las variantes de virus identificadas desde el comienzo de la pandemia.

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