Desde las aguas azules del mar caribe llegaron, unos piratas extraños, expertos en construcción, poderosos caballeros, mercaderes del engaño, la codicia y la ambición.

Con sus ojos taladraron las prendas de Catalina, una belleza perdida entre los cañaverales, entre el honor y la duda, con sus sueños y fracasos y una promesa en el tiempo, ser luz para los de abajo.

Llevaron a Catalina a una fiesta programada, entre ruidos y contratos, regalos envenenados, sobornos, cuentas de bancos, números sobrevaluados, nadie se opuso al oprobio, entre cómplices callaron, traicionando la palabra que el pueblo puso en sus manos.

La plantaron en las tierras que unos ricos ofrecieron, no escucharon los consejos ni los signos de los tiempos, trajeron carbón minero, fósiles que otros dejaron, sin advertir la tragedia que la contaminación le haría a los frutos y campos.

Por un camino de espinas, entre la tierra y la playa, como un diamante cortado por la luz que lleva dentro, allí vive Catalina, fue allí que la deshonraron, el pueblo acusa, esperando que mañana se haga justicia en su nombre, que la historia de esa afrenta no quede, como otras cosas, en los libros olvidada.

FREDDY TERRERO MELO (Titin)
NOVIEMBRE 2019

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí