Un presidente se niega a comprometerse a una transferencia pacífica del poder, luego pierde ¿Qué sucedería después?

Santo Domingo. – Luego de las amenazas del actual presidente Trump dando declaraciones dudosas y contradictorias sobre si abandonaría la presidencia y Casa Blanca en enero de 2021 mucho antes de las elecciones, la noción de una transferencia no pacífica del poder se volvió más turbia y dudosa cada día, terminando con una realidad factible, luego del 3 de noviembre y las denuncias (sin pruebas) de fraude y robo de las elecciones.

Hoy, la cuestión de quién sería responsable de remover físicamente a un presidente de la Casa Blanca es relevante quizás por primera vez en la historia moderna.

Donald Trump es un tramposo“, dice Rick Reilly, escritor deportivo, quien su libro “Commander in Cheat” detalla el ‘compromiso’ de Trump de ganar a toda costa en el campo de golf.

Libro “Commander in Cheat“.

Trump no sólo hace trampas en el golf“, señala Reilly. “Hace trampas como un ‘three-card Monte dealer’ cómplice con el crupier para engañar a la casa. Miente sobre sus propias mentiras“.

Nada de lo hoy atestiguado es nuevo, el presidente Donald Trump se había negado a comprometerse a una transferencia del poder pacífica después de las elecciones presidenciales de noviembre.

De ganar, perder o empatar en esta elección, ¿se comprometería Ud hoy aquí para una transferencia pacífica del poder después de las elecciones?“, preguntó un periodista a Trump durante una conferencia de prensa, citando crecientes disturbios en todo el país por brutalidad policial.

Tendremos que ver qué pasa“, respondió Trump, antes de afirmar sin pruebas que si pierde las elecciones será el resultado de un fraude electoral.

Sabes que me he estado quejando fuertemente de las (papeletas) boletas, y las boletas son un desastre“, dijo Trump. “Deshagámonos de las (papeletas) boletas y tendremos una muy pacífica, no habrá transferencia, francamente, habrá una continuación“.

Según la 20a Enmienda de la constitución de los Estados Unidos, si Trump pierde las elecciones, su mandato terminaría al mediodía del 20 de enero de 2021, momento en el que pasaría oficialmente su autoridad de comandante en jefe a Biden.

Aún así, ¿y si Trump todavía se niega a irse?

Aunque no esté de acuerdo con los resultados, si Trump pierde, casi con toda seguridad sería removido de la Casa Blanca, según Robert Shapiro, profesor y ex director interino del Instituto de Investigación y Política Social y Económica de la Universidad de Columbia.

Y sería verdaderamente el primero en la historia de los Estados Unidos“, dijo.

Cuando se le preguntó a Bruce Schulman, historiador de la Universidad de Boston, si algún presidente había insinuado que se negara a aceptar los resultados de las elecciones y negarse a abandonar la Casa Blanca, dijo que no, “No existe tal precedente, ni algo realmente parecido“, dijo Schulman a Live Science.

Dos veces, en 1824 y 1876, las elecciones presidenciales han terminado en la Cámara de Representantes después de que ningún candidato lograra asegurar la mayoría del colegio electoral, señaló.

En 1824, Andrew Jackson, John Quincy Adams, Henry Clay y William Crawford se postularon para la presidencia, ninguno ganó una mayoría universal electoral, y la Cámara seleccionó a Adams como presidente.

La contienda del Congreso de 1876 terminó cuando el republicano Rutherford B. Hayes prometió a los Demócratas del Congreso que terminaría la Reconstrucción (período 1865-77 que siguió a la Guerra Civil Americana) a cambio de sus votos. Ese sigue siendo uno de los eventos más significativos en la historia de Estados Unidos, como informó The Atlantic. Pero en cada caso, el perdedor aceptó el resultado final.

Las elecciones de 1860, aunque condujeron a una guerra civil, no desafiaron ninguna disputa sobre quién había sido legítimamente elegido presidente, señaló Schulman.

El precedente más parecido y relevante en la historia, puede ser la elección de 1800, entre el presidente John Adams (Federalista) y el vicepresidente Thomas Jefferson (Demócrata-Republicano), dijo Noah Rosenblum, historiadora legal de la Universidad de Columbia en Nueva York.

Esa elección, como sabrán, enfrentó a los Federalistas contra los Demócrata-Republicanos, la contienda fue feroz“, dijo Rosenblum. “Cada parte expresó su sentido de que, si la otra ganaba, significaría el fin de la República. Y los Federalistas, que estaban en el poder, tomaron medidas explícitamente diseñadas para debilitar a sus oponentes Demócrata-Republicanos, incluyendo la aprobación de las famosas Leyes de Alien y Sedición (Alien and Sedition Acts), bajo las cuales encarcelaron a editores de periódicos Demócrata-Republicanos”.

En otras palabras, la democracia estaba en el Balotaje..

Sin embargo, luego de que los Federalistas perdieran las elecciones (muy cerradas), John Adams renunció pacíficamente en favor de Thomas Jefferson“, dijo Rosenblum.

Un escenario en el que Trump se niegue a aceptar un resultado electoral decidido en las elecciones, sería una extravagante locura, incluso par los rudos y turbulentos estándares del siglo XIX.

Estamos hablando de una situación en la que se han contado los votos, se han solucionado todos las demandas y desafíos legales (al proceso de votación), los electores se reúnen el día 14 y emiten sus votos“, dijo Shapiro.

El procedimiento entonces está claro.

En ese momento el tema pasa al Congreso [generalmente para el 23 de diciembre] y se certifica en el Congreso el 6 de enero por el vicepresidente [saliente]“, dijo Shapiro. “Ahora, el día 6, digamos que la Cámara Baja y el Senado aceptan que el nuevo presidente de los Estados Unidos es Joe Biden. En esa coyuntura, si Trump no quiere desalojar la Casa Blanca, sería muy fácil“.

En términos legales y constitucionales, hay poco que Trump podría hacer para aferrarse al poder.

Alguien juramenta a Biden como presidente, podría ser el juez principal de la Suprema Corte. A partir del mediodía del 20 de enero Joe Biden, sería el presidente de los Estados Unidos, se le notifica a todo el Servicio Secreto“, continúa Shapiro. “Donald Trump como presidente saliente tiene un contingente del Servicio Secreto asignado, Biden se dirige a la Casa Blanca y el Servicio Secreto escolta a Trump fuera, eso es lo que pasaría. Todo el servicio civil del gobierno, cada empleado de los Estados Unidos se reporta a Joe Biden en esa coyuntura“.

Esta historia o explicación, procede a una resolución directa que vendría con sus propias suposiciones previas: Que los electores sean capaces de votar y que sus votos hayan sido certificados; que las instituciones del Gobierno Federal, incluido el Congreso (con un balance en la certificación de resultados), el Servicio Secreto (así como otros agentes Federales armados) cumplan la ley y todas funcionen según lo esperado.

Hay lugares y momentos en la historia del planeta donde las transferencias de poder se han ‘descompuestos’ en líneas similares. Pero nunca antes en los Estados Unidos.

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